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viernes, 8 de marzo de 2013

Making Choices


Hace algunas semanas a una de mis mejores amigas se le presentó la oportunidad de poder trabajar en una gran empresa, cobrando un buen sueldo y en lo que le gusta, en aquello para lo que se preparó con cinco años de carrera.  Hasta ahí todo perfecto.
El problema llega cuando esta chica, madre de un bebé de 6 meses, toma conciencia de que el horario que le ofrecen -salir de su casa a las 7 de la mañana para llegar a las 7 de la tarde en el mejor de los casos -  le va a impedir ocuparse y disfrutar de su hija como ella quiere.  Mi amiga decide hablar con la empresa y explicarles que puede trabajar hasta las 3 de la tarde, sabiendo de antemano que en recursos humanos no lo aceptarán. Adiós a una gran oportunidad laboral. 

Tener que elegir entre tu maternidad y  poder desarrollar tu carrera debería estar superado a estas alturas. Habrá quien piense  que esto es una frivolidad dada la situación que viven las mujeres en muchos países del mundo. Pero es en nuestra Sociedad Occidental donde se celebra el día de la Mujer Trabajadora. Es en el -a veces mal llamado -mundo desarrollado, donde nos jactamos de los logros que hemos conseguido las mujeres. Y es verdad, hemos avanzado mucho. Ya no le tenemos que pedir permiso al marido para abrir una cuenta en el banco, ni para sacarnos el carné de conducir como nuestras madres, y nos podemos divorciar, a diferencia de nuestras abuelas.
  Pero nos falta aún mucho camino por recorrer. Muchísimo. ¿A cuántas de vosotras os han preguntado en una entrevista de trabajo si tenéis pensado tener hijos?. Y, a vosotros ¿os lo han preguntado alguna vez?  
Hace 10 años  me vi en una situación parecida a la de mi amiga. Tuve que elegir entre desarrollar mi carrera profesional y ser madre. Me decanté por lo segundo sabiendo  que ello implicaba decirle adiós a todas mis aspiraciones como periodista.Pude haber esperado como hicieron muchas compañeras mías. Pero no quise. Fue mi decisión: ser madre pronto. 

Ha pasado una década y seguimos igual. Yo diría que peor. Muchos datos nos indican cómo los recortes que se aplican bajo la excusa de la crisis están lastrando los pocos avances que se habían conseguido en materia de igualdad.
Ninguna mujer tendría que verse obligada a elegir entre sus hijos y su trabajo, ni a retrasar su maternidad en favor de su carrera. Hasta que no consigamos que eso no ocurra no habremos llegado ni a la mitad del camino.

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