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martes, 28 de enero de 2014

A la Marea Blanca

Hace cuatro meses me diagnosticaron un cáncer en el Hospital Universitario de Móstoles. Desde entonces no he podido más que constatar semana tras semana la grandeza y la profesionalidad de todos los médicos y enfermeras  que me estoy encontrando por el camino. La primera fue mi médico de cabecera que no dudó en mandarme todas las pruebas necesarias para ver qué me estaba pasando cuando se dio cuenta que mis dolores iban más allá de un cólico al riñón.  Luego tuve la inmensa suerte de toparme con un médico internista que estuvo todo el rato pendiente de que las pruebas diagnósticas se realizaran en un tiempo prudencial y de que no me saltara ninguna. Incluso me dio su móvil personal para que le contactara si tenía alguna duda y me dio acceso a su despacho sin cita previa para hablar con él cada vez que lo necesitara. También me acompañó personalmente en mi deambular hospitalario para hacerme varias pruebas y visitar a los especialistas. Eso por no hablar del tacto, la serenidad y los gestos de apoyo que me mostró cuando tuvo la certeza del diagnóstico. Cuando ya no podía hacer más, se ocupó personalmente de que mi caso lo llevara el que él consideraba el mejor oncólogo del Hospital. Yo no quise tratarme por las pocas opciones que me daban; pero mi oncólogo no se rindió. Aun respetando mi decisión, siguió citándome cada  quince días para ver mi evolución, hasta que vio con alivio cómo cambié de idea y decidí empezar con la  quimioterapia. En mi primera sesión en el Hospital de Día de Oncología me derrumbé, y la enfermera jefa no lo dudó: se acercó a mí y me apretó la mano fuerte mientras me acariciaba la cara con ternura : “No pasa nada  bonita, no pasa nada por venirte abajo, llora todo lo que te haga falta; eso sí,eso es para luego levantarte con más fuerza, que eres muy joven y tienes que luchar”.

Éstos son sólo algunos ejemplos; podría daros muchos más, pero tampoco es plan de aburriros. El caso es que cada vez que voy no dejo de maravillarme con la calidad humana de todos los que trabajan en oncología, con los gestos y palabras de apoyo que dedican a los pacientes que están recibiendo quimio, muchos de ellos con más miedo en sus ojos que esperanza.  

Son éstos profesionales los que llevan meses saliendo a la calle y luchando en los tribunales para evitar que esta Sanidad Pública desparezca, librando  una batalla por ellos y por sus derechos sí, pero sobre todo por todos nosotros. Con la marcha atrás del plan de privatización puesto en marcha por la Comunidad   han conseguido una victoria enorme para Madrid  y por extensión para toda España. Nos han demostrado que aquella cita tantas veces repetida, es ahora más cierta que nunca: “si luchas puedes perder,si no lo haces estás perdido”. A todos ellos sólo les puedo decir una cosa: Gracias. Por todo. 

2 comentarios:

  1. Apoyo todo lo que dices. GRACIAS a todos los q se levantaron protestando en beneficio al final de todos nosotros, no como a veces oigo y tantisima rabia me da, tu ya sabes...

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  2. Yo la verdad que opinaba que no pasaba nada por lo bien q tratan en algun hospital de gestion privada que he ido(carpio), pero a dia de hoy hay que luchar por dejarlo como esta y esta claro que en cosas tiene que mejorar y que nos quitemos el chip de la cabesa todos, de que todo es gratis, porque no lo es, lo que tu en un sitio derrochas en otro hospital de España se lo quitan.
    ALE MUAKKKKK!! en breve Asturiesss

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